Benidorm exhibe los últimos 70 años de historia del tebeo valenciano
Publicado por Gasol en 17 Abr 2008 a las 06:27 pm | Etiquetado como: Benidorm, Exposiciones, ocio

La Sala de Exposiciones de Caja Mediterráneo (CAM) de Benidorm acoge desde hoy y hasta el próximo 17 de mayo la muestra Tebeos Valencianos. 1930-2007, una exposición que recorre la historia del cómic en la Comunitat durante los últimos 70 años.
A través de paneles expositivos, la muestra viaja por la historia del tebeo valenciano del siglo XX, desde ‘Roberto Alcázar y Pedrín’ o ‘El Guerrero del Antifaz’, pasando por ‘Jaimito’ o el ‘Gat Pelat’.
La exposición está dividida por espacios temporales, en los que destacan los años de la República y la Guerra Civil, los “difíciles” 40 y 50, los “divertidos” 60 y 70 y la “recuperación” del cómic en las décadas de los 80 y 90.
Tebeos Valencianos. 1930-2007 descubre cómo fueron los comienzos en los años treinta, con sus folletines y semanarios de humor, con títulos famosos en la época como ‘Meñique’, ‘Kilo’, ‘Perragorda’ o ‘Ultus el Invencible’.
Los años 40 o el nacimiento de Editorial Valenciana quedan patentes en una incipiente y precaria industria de posguerra apoyada en el éxito de las colecciones de Gago y Vañó con su ‘Silac el hombre león’, ‘Barton y Fredin’ y ‘Kloda la reina de Marte’.
Pero lo que realmente convirtió a Eduardo Vañó en un dibujante reconocido fue el nacimiento de ‘Roberto Alcázar’, el mayor éxito del tebeo de posguerra y uno de los mejor acogidos por el público durante los siguientes cuarenta años.
De este personaje se pasó a otros como ‘El Guerrero del Antifaz’ o ‘Jaimito’, cuya revista pervivió durante cuarenta años y propició el nacimiento de la llamada “escuela valenciana del humor”.
Ya en los 50 apareció ‘Maga’, editorial que inundó los quioscos con multitud de series de cuadernos de aventuras, y los personajes ‘Pumby’ y ‘Mariló’, que fueron los precursores de los tebeos para niñas.
En los años 60 y 70 comenzó la crisis de las editoriales españolas y obligó a muchos autores a trabajar para editoriales europeas y americanas, entre los que destacan Ortí, Brocal o Remohí.
Este último fue el primer extranjero que entró en el hermético mercado japonés y que inauguró una estética que se extendió en los ochenta, donde una nueva escuela valenciana cambió la concepción estética del cómic de la época.
Vía Actualidad Terra





